Almas que juegan en la lluvia,
campos que huelen a mojado.
El sol luego de la tormenta
dibuja el arcoíris que soñamos.
Prisma fugaz entre sus gotas
deshace la magia de colores,
vuelan y pintan en la tierra
la triste vida de los hombres.
Y aquellas aves nuevas
que cantan en el fondo
pelean a la sombra del olvido.
Cantan por un mañana
que llegue esperanzado
volando un arcoíris colorido.
Se acercaba el 1 de Agosto, día en que muchos pueblos de América Latina celebramos a nuestra madre tierra, la Pachamama. Así surgió una consigna: conversar acerca de lo que conocemos de nuestra madre tierra. Dialogamos acerca de los frutos, de la lluvia, del agua, del oxígeno, de todo aquello que nos resulta vital y que la tierra nos brinda, hasta que una alumna de jardín de Infantes dijo: “a mí me gusta el arcoíris”, arcoíris que para la ciencia y su observación empírica es un fenómeno óptico y meteorológico pero para esta niña, sin dudas, algo mágico, bello y de origen misterioso.
Los alumnos un poco más grandes hicieron referencia a las cosas que la naturaleza nos da y que a nosotros, de algún modo, nos redunda en algún beneficio concreto, pero esta pequeña niña reparó en la belleza de lo intangible y casi fugaz.
La música también tiene colores, como el arcoíris.
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Una canción para mi tierra
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Almas que juegan en la lluvia,
campos que huelen a mojado.
El sol luego de la tormenta
dibuja el arcoíris que soñamos.
Prisma fugaz entre sus gotas
deshace la magia de colores,
vuelan y pintan en la tierra
la triste vida de los hombres.
Y aquellas aves nuevas
que cantan en el fondo
pelean a la sombra del olvido.
Cantan por un mañana
que llegue esperanzado
volando un arcoíris colorido.
Se acercaba el 1 de Agosto, día en que muchos pueblos de América Latina celebramos a nuestra madre tierra, la Pachamama. Así surgió una consigna: conversar acerca de lo que conocemos de nuestra madre tierra. Dialogamos acerca de los frutos, de la lluvia, del agua, del oxígeno, de todo aquello que nos resulta vital y que la tierra nos brinda, hasta que una alumna de jardín de Infantes dijo: “a mí me gusta el arcoíris”, arcoíris que para la ciencia y su observación empírica es un fenómeno óptico y meteorológico pero para esta niña, sin dudas, algo mágico, bello y de origen misterioso.
Los alumnos un poco más grandes hicieron referencia a las cosas que la naturaleza nos da y que a nosotros, de algún modo, nos redunda en algún beneficio concreto, pero esta pequeña niña reparó en la belleza de lo intangible y casi fugaz.
La música también tiene colores, como el arcoíris.
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