Duendecito del monte

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Calidad original

Duendecito del monte

alumbrador de sueños,

siembra en mi tierra herida

esperanza y consuelo.

Siembra en mi tierra herida

esperanza y consuelo.


Toca la melodía

que despierta colores,

mis mañanas extrañan

el perfume de las flores.


Duendecito amigo

te pido un deseo:

que nuestro verde no sea

sólo surcos de silencio.

Quiero muchos arbolitos

y el canto del jilguero.


Duendecito del monte

alumbrador de sueños,

siembra en mi tierra herida

esperanza y consuelo.

Siembra en mi tierra herida

esperanza y consuelo.


Toca una melodía

con tu arpa de lluvia

y que germine en mi tierra

nuestra semilla fecunda.


Que vuelvan las tardes azules

de rondas y juegos,

bajo la sombra de un árbol

con mariposas en vuelo.

Voz: Piñón Fijo | Voz: Silvina Garré | Voz: Marcela Morelo | Voz: Palo Pandolfo | Piano: Vane Mihanovich | Guitarras y charangos: Marcelo Cáceres | Sikus: Rodrigo Cracco | Quenas: Joaquín Ceballos | Charango: Sebastián Ramírez | Batería: Franco Badino | Bajo: Gustavo Otta | Voz: Celeste Fissore | Voz: Antonela Renghini | Voz y coros: Emanuel Ferreyra | Voz: Casandra Lezcano | Cuatro y percusión: Ramiro Lezcano | Coro de niños: “Canciones Urgentes para mi Tierra” | Letra y música: Ramiro Lezcano | Mezcla: Eric Wisgikl | Ilustración: Silvana Benaghi.

¿Cómo surge esta canción?


Los duendes son seres mágicos, parte del imaginario de la niñez que puebla la literatura infantil con sus historias y aventuras. El “duendecito del monte”, guardián de los montes, es uno de ellos.


La letra de esta canción enuncia el deseo de volver a ver en el campo flores silvestres, mariposas, luciérnagas y abejas. Muchas de estas especies están desapareciendo paulatinamente por la transformación y destrucción de sus hábitats lo que pone en peligro la polinización, proceso natural e imprescindible para la continuidad de la vida en la tierra.


Al ritmo de carnavalito, la grabación de las voces de los niños fue una gran fiesta matizada por diálogos en los que se aventuraban nombres e historias para el duendecito.


Al escucharlos cantar recordamos, con nostalgia y alegría, algunas canciones de Los Arroyeños que marcaron a fuego y arte muchas infancias felices.

Duendecito del monte

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Calidad original

Duendecito del monte

alumbrador de sueños,

siembra en mi tierra herida

esperanza y consuelo.

Siembra en mi tierra herida

esperanza y consuelo.


Toca la melodía

que despierta colores,

mis mañanas extrañan

el perfume de las flores.


Duendecito amigo

te pido un deseo:

que nuestro verde no sea

sólo surcos de silencio.

Quiero muchos arbolitos

y el canto del jilguero.


Duendecito del monte

alumbrador de sueños,

siembra en mi tierra herida

esperanza y consuelo.

Siembra en mi tierra herida

esperanza y consuelo.


Toca una melodía

con tu arpa de lluvia

y que germine en mi tierra

nuestra semilla fecunda.


Que vuelvan las tardes azules

de rondas y juegos,

bajo la sombra de un árbol

con mariposas en vuelo.

Voz: Piñón Fijo | Voz: Silvina Garré | Voz: Marcela Morelo | Voz: Palo Pandolfo | Piano: Vane Mihanovich | Guitarras y charangos: Marcelo Cáceres | Sikus: Rodrigo Cracco | Quenas: Joaquín Ceballos | Charango: Sebastián Ramírez | Batería: Franco Badino | Bajo: Gustavo Otta | Voz: Celeste Fissore | Voz: Antonela Renghini | Voz y coros: Emanuel Ferreyra | Voz: Casandra Lezcano | Cuatro y percusión: Ramiro Lezcano | Coro de niños: “Canciones Urgentes para mi Tierra” | Letra y música: Ramiro Lezcano | Mezcla: Eric Wisgikl | Ilustración: Silvana Benaghi.

¿Cómo surge esta canción?


Los duendes son seres mágicos, parte del imaginario de la niñez que puebla la literatura infantil con sus historias y aventuras. El “duendecito del monte”, guardián de los montes, es uno de ellos.


La letra de esta canción enuncia el deseo de volver a ver en el campo flores silvestres, mariposas, luciérnagas y abejas. Muchas de estas especies están desapareciendo paulatinamente por la transformación y destrucción de sus hábitats lo que pone en peligro la polinización, proceso natural e imprescindible para la continuidad de la vida en la tierra.


Al ritmo de carnavalito, la grabación de las voces de los niños fue una gran fiesta matizada por diálogos en los que se aventuraban nombres e historias para el duendecito.


Al escucharlos cantar recordamos, con nostalgia y alegría, algunas canciones de Los Arroyeños que marcaron a fuego y arte muchas infancias felices.