Juguemos en el campo
mientras Monsanto no está.
Juguemos en el campo
mientras Monsanto no está.
Que florezca mi yuyito
que perfume mi canción.
Que florezcan nuestros hijos
sin herbicidas mi amor.
Que vuelen muchas abejas
y polinicen tu flor.
Que a mi escuelita del campo
no la fumigue un avión.
Queremos el fruto maduro
de un futuro de sol.
Santo de la mentira,
de oscura reputación,
no se cura el hambre del
mundo envenenando la flor.
No maten los arbolitos
para sembrar y sembrar.
El monte es de los duendes
no destruyan su lugar.
Nuestra semilla más pura
será una planta de amor,
porque cuidamos el fruto,
al agua, la tierra y el sol.
La semilla es la vida
de un futuro mejor.
Santo de la codicia, no es
santo de mi devoción,
la Pachamama escupe
el veneno que destila tu
corazón.
Semillitas de amaranto
líbranos de tanto espanto.
Fuera Monsanto
de América Latina.
Que corra el río tranquilo
que sople un viento mejor,
tierra, lluvia y sol
para mi semilla de amor.
Iniciamos este gran sueño con la grabación de “Juguemos en el campo” cuyo origen fue el deseo de manifestar nuestro sentir y preocupación por todo lo que estaba trascendiendo sobre alarmantes estudios de salud y estadísticas realizadas en localidades cercanas a nuestras escuelas que evidenciaban una conexión directa entre múltiples enfermedades y las fumigaciones con agrotóxicos (1).
Cabe aclarar que esta canción fue escrita y grabada cuando aún no se había encontrado culpable a la multinacional Monsanto por daños a la salud y el ambiente, crímenes de guerra y ecocidio, por un tribunal popular, reunido en La Haya, en abril de 2017 (2).
En lo estrictamente musical, la obra late con un pulso reggae y cuenta, en sus dos versiones, con la participación de destacados artistas populares argentinos y también de artistas de otros países, culturas y realidades que se sensibilizaron con nuestro proyecto y sumaron su arte y compromiso.
También es oportuno señalar que esta canción es un ejercicio de intertextualidad y de resignificación de la maravillosa “Diablo, ¿estás?” de María Elena Walsh del disco “Juguemos en el mundo”.
Películas
Una canción para mi tierra
Amazonía
Talleres
Quiero colaborar
Juguemos en el campo
mientras Monsanto no está.
Juguemos en el campo
mientras Monsanto no está.
Que florezca mi yuyito
que perfume mi canción.
Que florezcan nuestros hijos
sin herbicidas mi amor.
Que vuelen muchas abejas
y polinicen tu flor.
Que a mi escuelita del campo
no la fumigue un avión.
Queremos el fruto maduro
de un futuro de sol.
Santo de la mentira,
de oscura reputación,
no se cura el hambre del
mundo envenenando la flor.
No maten los arbolitos
para sembrar y sembrar.
El monte es de los duendes
no destruyan su lugar.
Nuestra semilla más pura
será una planta de amor,
porque cuidamos el fruto,
al agua, la tierra y el sol.
La semilla es la vida
de un futuro mejor.
Santo de la codicia, no es
santo de mi devoción,
la Pachamama escupe
el veneno que destila tu
corazón.
Semillitas de amaranto
líbranos de tanto espanto.
Fuera Monsanto
de América Latina.
Que corra el río tranquilo
que sople un viento mejor,
tierra, lluvia y sol
para mi semilla de amor.
Iniciamos este gran sueño con la grabación de “Juguemos en el campo” cuyo origen fue el deseo de manifestar nuestro sentir y preocupación por todo lo que estaba trascendiendo sobre alarmantes estudios de salud y estadísticas realizadas en localidades cercanas a nuestras escuelas que evidenciaban una conexión directa entre múltiples enfermedades y las fumigaciones con agrotóxicos (1).
Cabe aclarar que esta canción fue escrita y grabada cuando aún no se había encontrado culpable a la multinacional Monsanto por daños a la salud y el ambiente, crímenes de guerra y ecocidio, por un tribunal popular, reunido en La Haya, en abril de 2017 (2).
En lo estrictamente musical, la obra late con un pulso reggae y cuenta, en sus dos versiones, con la participación de destacados artistas populares argentinos y también de artistas de otros países, culturas y realidades que se sensibilizaron con nuestro proyecto y sumaron su arte y compromiso.
También es oportuno señalar que esta canción es un ejercicio de intertextualidad y de resignificación de la maravillosa “Diablo, ¿estás?” de María Elena Walsh del disco “Juguemos en el mundo”.
Canciones Urgentes para Mi Tierra
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Una canción para mi tierra
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