Edu Schmidt
"Cuando yo era pibe tuve un profe de música en la escuela primaria que no me dejaba tocar el violín en los actos, porque decía que yo "desafinaba"... como mi mamá le insistió, me dejó tocar, pero poniéndole un pedazo de algodón con un broche al puente del violín, para "que no se escuche tanto.." de esa manera, me dejaba en claro, ya a mis 9 añitos, que de un lado están "los músicos grosos, que afinan" (como él), y del otro, los novatos "desafinados" (como yo), una versión berreta, pero efectiva, de "civilización y barbarie". Efectiva, porque muchos pibes dejan de hacer música gracias a esos profesores neandertales.
Por suerte, muchos años después, Ramiro Lezcano hizo tooodo lo contrario: armó coros en las escuelas, y sumó la colaboración de músicos con trayectoria, tomando la consigna de Los Auténticos Decadentes: "cualquiera puede cantar" y rompiendo esa barrera ridícula, discriminadora y desalentadora que divide entre "grosos" y "grasas”. No sería raro que a alguno de los pibes que cantaron en estas canciones, le pique el bichito de ser músico para siempre. ojalá.
Porque "este mundo es un espanto", todos y todas, "cantamos para que no duela tanto"
Edu Schmidt
"Cuando yo era pibe tuve un profe de música en la escuela primaria que no me dejaba tocar el violín en los actos, porque decía que yo "desafinaba"... como mi mamá le insistió, me dejó tocar, pero poniéndole un pedazo de algodón con un broche al puente del violín, para "que no se escuche tanto.." de esa manera, me dejaba en claro, ya a mis 9 añitos, que de un lado están "los músicos grosos, que afinan" (como él), y del otro, los novatos "desafinados" (como yo), una versión berreta, pero efectiva, de "civilización y barbarie". Efectiva, porque muchos pibes dejan de hacer música gracias a esos profesores neandertales.
Por suerte, muchos años después, Ramiro Lezcano hizo tooodo lo contrario: armó coros en las escuelas, y sumó la colaboración de músicos con trayectoria, tomando la consigna de Los Auténticos Decadentes: "cualquiera puede cantar" y rompiendo esa barrera ridícula, discriminadora y desalentadora que divide entre "grosos" y "grasas”. No sería raro que a alguno de los pibes que cantaron en estas canciones, le pique el bichito de ser músico para siempre. ojalá.
Porque "este mundo es un espanto", todos y todas, "cantamos para que no duela tanto"