Gabriela Palma
"La música transforma, enseña, abre caminos, y en manos mágicas como las de Ramiro, las cosas más extraordinarias pueden suceder.
"Canciones urgentes para mi tierra", un proyecto que vino para quedarse, y que, desde el amor a nuestra Madre Tierra, desprende las melodías y letras más sensibles y verdaderas en una lucha continua contra la contaminación por agroquímicos, entre otros temas tan sensibles, pero actuales, que envenenan nuestro suelo y enferman a nuestra gente.
Mi madre, Alcira, docente alguna vez de escuelas rurales, me ha enseñado que nada es imposible cuando se hace con pasión: construir de forma colectiva y formar nuevas generaciones conscientes y responsables de lo que nos rodea, es esencial para este mundo. Aplaudo a todo el equipo de Ramiro comprometido con este objetivo llevándolo a diferentes partes del mundo para que se conozca aún más y sea un ejemplo a seguir y proyectar en diferentes establecimientos escolares.
Gracias a cada persona comprometida con este ejemplo de obra de arte, a cada niña, niño, docentes, músicas y músicos invitados. Gracias, Ramiro.
Haber estado presente con mi violín en los conciertos y compartido junto a todos ustedes ha sido una experiencia muy enriquecedora. Mirar esas sonrisas mientras tocábamos, grandes pequeños músicos sonando al unísono con una fuerza y amor por sus instrumentos, como nuestras charlas en ocasiones debajo del escenario, que compartió Antonio, mi hijo, una vez entre juegos y danzas, es algo que guardo en mi corazón y pronto repetiremos.
Por más música, que abrace, que una, que enseñe y nos conecte en un mundo que lo necesita tanto. Gracias por convocarme a ser parte.
¡Vamos por más!"
Gabriela Palma
"La música transforma, enseña, abre caminos, y en manos mágicas como las de Ramiro, las cosas más extraordinarias pueden suceder.
"Canciones urgentes para mi tierra", un proyecto que vino para quedarse, y que, desde el amor a nuestra Madre Tierra, desprende las melodías y letras más sensibles y verdaderas en una lucha continua contra la contaminación por agroquímicos, entre otros temas tan sensibles, pero actuales, que envenenan nuestro suelo y enferman a nuestra gente.
Mi madre, Alcira, docente alguna vez de escuelas rurales, me ha enseñado que nada es imposible cuando se hace con pasión: construir de forma colectiva y formar nuevas generaciones conscientes y responsables de lo que nos rodea, es esencial para este mundo. Aplaudo a todo el equipo de Ramiro comprometido con este objetivo llevándolo a diferentes partes del mundo para que se conozca aún más y sea un ejemplo a seguir y proyectar en diferentes establecimientos escolares.
Gracias a cada persona comprometida con este ejemplo de obra de arte, a cada niña, niño, docentes, músicas y músicos invitados. Gracias, Ramiro.
Haber estado presente con mi violín en los conciertos y compartido junto a todos ustedes ha sido una experiencia muy enriquecedora. Mirar esas sonrisas mientras tocábamos, grandes pequeños músicos sonando al unísono con una fuerza y amor por sus instrumentos, como nuestras charlas en ocasiones debajo del escenario, que compartió Antonio, mi hijo, una vez entre juegos y danzas, es algo que guardo en mi corazón y pronto repetiremos.
Por más música, que abrace, que una, que enseñe y nos conecte en un mundo que lo necesita tanto. Gracias por convocarme a ser parte.
¡Vamos por más!"