Victor Heredia
"Miro alrededor y veo los rostros de artistas amigos, de compañeros inigualables que, al igual que yo, conocen el peligro que hoy corre nuestra casa. Los grandes negociados, los intereses sectoriales y corporativos hacen que la vida en general se vea amenazada en nuestro frágil planeta. Por eso es emocionante ser parte del clamor que señala la necesidad de modificar nuestra actitud humana frente a la naturaleza. Los cambios climáticos y los devastadores efectos que producen comienzan a ser cada vez más elocuentes.
Este llamado de atención está lleno de ternura porque proviene sustancialmente de niños en edad escolar, de jóvenes que todavía creen en las buenas intenciones, en el hombre y toda su dimensión. Muchos dirán que es infructuoso, que no dará los frutos esperados. Pero este árbol florece desde la sonrisa de quienes quieren otro futuro para ellos mismos, para los hijos de sus hijos. Sus voces nos están regalando algo que muchos de nosotros perdimos hace tiempo, la credibilidad en nuestros sueños. Me dije cuando me invitaron a participar que valía la pena, que todo lo que los seres humanos hicimos en la tierra partió de un sueño, de una idea.
Estoy convencido que es posible soñar, que estamos a tiempo, que aún podemos cambiar el rumbo y ayudar a salvar nuestro hogar. Para eso cantamos esta vez".
Victor Heredia
"Miro alrededor y veo los rostros de artistas amigos, de compañeros inigualables que, al igual que yo, conocen el peligro que hoy corre nuestra casa. Los grandes negociados, los intereses sectoriales y corporativos hacen que la vida en general se vea amenazada en nuestro frágil planeta. Por eso es emocionante ser parte del clamor que señala la necesidad de modificar nuestra actitud humana frente a la naturaleza. Los cambios climáticos y los devastadores efectos que producen comienzan a ser cada vez más elocuentes.
Este llamado de atención está lleno de ternura porque proviene sustancialmente de niños en edad escolar, de jóvenes que todavía creen en las buenas intenciones, en el hombre y toda su dimensión. Muchos dirán que es infructuoso, que no dará los frutos esperados. Pero este árbol florece desde la sonrisa de quienes quieren otro futuro para ellos mismos, para los hijos de sus hijos. Sus voces nos están regalando algo que muchos de nosotros perdimos hace tiempo, la credibilidad en nuestros sueños. Me dije cuando me invitaron a participar que valía la pena, que todo lo que los seres humanos hicimos en la tierra partió de un sueño, de una idea.
Estoy convencido que es posible soñar, que estamos a tiempo, que aún podemos cambiar el rumbo y ayudar a salvar nuestro hogar. Para eso cantamos esta vez".